
1972 - 17 de Noviembre - 2011

El orden de los consensos
Por Enrique Masllorens, periodista y dirigente peronista
(Nota publicada en ‘Tiempo Argentino’ el 08.11.2011)
Con la sola excepción de la titular de
El primer dilema que se presenta es el de la definición de “oposición” política, dado que los sectores de poder concentrado siguen intentando instalarla como unívoca y en realidad no lo es. Los desesperados y vanos intentos de Mariano Grondona, de reunir un hipotético frente común antikirchnerista, al viejo estilo de los comandos civiles contra la “segunda tiranía”, son penosos. Todo el Grupo Clarín-Magnetto sigue buscando un imposible. Tan es así que no sólo hay oposiciones variopintas, las hay hasta dentro de los propios partidos –por caso,
Repasemos algunos mitos y antecedentes. Hay una fábula que sobrevuela el imaginario inducido por los intereses corporativos: los Pactos de
Mientras el poder económico y financiero intenta un feroz ataque contra
Veamos ahora cuáles fueron las conductas de muchos de los que exigen consensos y se rasgan las vestiduras por la falta de un pretendido “equilibrio” que consideran indispensable para
En una nota del diario Los Andes de Mendoza, del Grupo Clarín, de septiembre de 2009, se reproduce una columna de una periodista de
El mundo nos muestra crudamente cómo entiende los consensos el poder económico y financiero: primero los intereses y por último la gente. Alemania y Francia han hecho arrodillar a Grecia luego de que su primer ministro Papandreu osara pretender consultar al pueblo sobre si estaba dispuesto a hundirse en el mar del ajuste sin fin. “El pueblo no sabe nada”, habrán dicho los zares de lo que Cristina Fernández llama el anarco-capitalismo. Y a cumplir.
Antes y después de las elecciones –y con el respaldo de esa abrumadora mayoría conseguida democráticamente–, la presidenta llamó a la unión de todos los argentinos, a incluir a todos los sectores de la política en la construcción de un país cada vez mejor, más equitativo y justo. Nos conminó a no ser “pequeños” denostando a los adversarios, a pensar y actuar en grande.
Debe quedar claro que el compromiso mayor, el consenso, el consentimiento del gobierno, debe respetar la decisión libre y soberana del Pueblo que quiere seguir con el modelo nacional, popular y transformador que se inició en mayo de 2003 y que además quiere consolidar definitivamente y profundizar el camino emprendido. Es el Pueblo quien marca la agenda. Y ese es el primer consenso.
Las razones de un triunfo maravilloso
Por ENRIQUE MASLLORENS – Periodista y dirigente peronista.
(Tiempo Argentino – 31.10.2011)
Teníamos razón cuando a pesar de la rabia, de la impotencia y del hartazgo, supimos entender el mensaje de unidad, de integración al que nos convocaba la presidenta para seguir creando y creciendo.
Ni ahora ni antes he creído que la razón sea una consecuencia directa de la cantidad de gente que aprueba o vota alguna idea o a un partido político. La Historia está sembrada de decisiones de mayorías circunstanciales que se han extraviado inclusive hasta el suicidio como sociedad o como Nación. Aunque la tortura y la pena de muerte tuvieran la aquiescencia de amplios sectores, seguirían siendo una sinrazón. Es y será inaceptable la expoliación de otras naciones, el racismo, la negación de la identidad de un pueblo, aunque sea la voluntad mayoritaria del país agresor.
Dicho lo cual y previendo que el discurso opositor-mediático se volverá cada vez más incandescente y sobrevendrán las habituales y obscenas comparaciones con la Alemania de Hitler o la Italia de Mussolini, queda debidamente expresado que las razones de la razón de este avasallador triunfo, de esta ratificación abrumadora, de esta muestra de esperanza, confianza y fe en el gobierno nacional, no sólo se apoyan en razones estadísticas, aunque tal vez sí, en aquellas “patas en la fuente” del 17 de Octubre de 1945.
Teníamos razón cuando contra viento y marea Néstor y Cristina decidieron abrir el camino para saldar con justicia las heridas abiertas por el terror de la dictadura cívico-militar. Sin verdad y sin memoria los pueblos se marchitan, se inmovilizan y envejecen.
Teníamos razón cuando a pesar de la rabia, de la impotencia y del hartazgo, supimos entender el mensaje de unidad, de integración al que nos convocaba la presidenta para seguir creando y creciendo. Supo el Pueblo abstraerse de las amenazas, de las agresiones, de las falsedades, los pronósticos delirantes y catastróficos. Los emisores, repetidores y voceros de esas patrañas han comenzado a despedirse de la vida política, porque ya casi nadie los escucha. Y lo que es peor, han perdido el poco respeto que conservaban.
Teníamos razón en contrariar el paradigma neoliberal, las recetas de los países “serios”, en el desendeudamiento para recuperar libertad de acción y soberanía. Y en utilizar al Banco Central a favor del país. El domingo 23 se votó también por estas razones. Y hubo tal vez alguno que recordó –sólo como un ejemplo– al radical-duhaldista Rodolfo Terragno recomendándole a Cristina, en el diario La Nación, que aprendiera a hablar en irlandés, porque ese país era un ejemplo en lo económico. Y también se votó por el fastidio de no encontrar jamás una autocrítica, un pedido de disculpas de los opositores, gurúes y escribas.
Teníamos razón en volver a poner al Estado como articulador, compensador y contenedor de las relaciones entre las personas y los intereses sectoriales y corporativos. Sólo el Estado en manos de un movimiento nacional y popular fue y es capaz de incluir, crear trabajo genuino, luchar contra la pobreza, proteger a los más débiles y volver a la concreción de que “los únicos privilegiados son los niños”. También se plebiscitó la AUH, la asignación para las embarazadas –aunque Miguel del Sel las bastardeara de manera soez y discriminatoria–, los 5 millones de puestos de trabajo, las paritarias –aunque Binner reclamaba no pedir aumentos de salarios–, las nuevas y buenas relaciones entre la CGT y la CTA.
Teníamos razón cuando azorados por la valentía de CFK apoyamos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual por la que veníamos luchando desde hacía años. Con Gabriel Mariotto como adalid, recorrimos foros, medios realmente independientes de los monopolios, universidades, provincias enteras, sabiendo que esa lucha era fundamental para la libertad de expresión y muy especialmente para la libertad y el derecho a la información. Era y es una pelea por la democracia, la pluralidad, la construcción de sentido y la verdad.
Al Grupo Clarín y a su socio en la ensangrentada empresa Papel Prensa, La Nación, cada vez hay menos gente que les cree o respeta. También se votó contra la mentira organizada, por la bronca de muchos de sentirse violados y burlados en su buena fe tantos años por Magnetto y compañía y por los opositores que prefirieron ser su furgón de cola por un minuto de televisión o una fotito en el diario.
Teníamos razón en asumir nuestro destino suramericano, con la impronta expansiva y patriótica de Néstor, con la reivindicación del Mercosur, y la creación de la Unasur. Votamos tan aluvionalmente lo que hizo Cristina en este rumbo y lo que sabemos que seguirá haciendo. Con tantos países en estado de conmoción y convulsión, elegimos por convicción, historia y en defensa propia por nuestra región.
Teníamos razón en seguir ofreciendo y construyendo un modelo que prioriza la educación, que impulsa la ciencia y la tecnología como estrategia de desarrollo inclusivo y recoge y multiplica lo hecho por Perón entre el ’46 y el ’55. También se votó con alegría por la recuperación de la autoestima y el orgullo de pertenecer a un país soberano en todos los aspectos.
Son tantas las razones de este triunfo maravilloso, que como una música del pueblo resuenan en los oídos de muchos de nosotros y de muchos que ya no están, esos versos callejeros: “A pesar de las bombas, de los fusilamientos, de los compañeros muertos... ¡No nos han vencido!”
EL CABILDO ABIERTO DEL BICENTENARIO
Hemos iniciado esta convocatoria con la enorme emoción que todavía palpita en nosotros por lo vivido en las fiestas del Bicentenario, donde el pueblo argentino a lo largo y a lo ancho de la patria, pero con epicentro en esa enorme demostración que hizo en el corazón de nuestra ciudad, emergió con alegría y vocación de celebración. Otra vez el subsuelo de la patria, como aquel 17 de octubre de 1945 o el 17 de noviembre de 1972, desplegó su vocación de protagonismo para demostrar que sabe de qué se trata.
Todo aniversario es una oportunidad de reflexión y balance. En este caso es el aniversario de
Indudablemente la etapa vivida a partir de la crisis del 2001, que sembró de desaliento y pobreza nuestro país, es el aspecto en que nos interesa centrar nuestra reflexión. La profundidad de esa crisis tuvo en la construcción del proyecto iniciado en mayo del 2003, con
Las enseñanzas de Evita que afirmaba: “Donde hay una necesidad hay un derecho”, es el verbo del accionar político y de gestión de gobierno actual. Podríamos enumerar todas las acciones que justifican nuestra afirmación pero alcanza con señalar algunos hechos que nos identifican con cada lector peronista al que se dirigen estas palabras. El cambio sustantivo del modelo económico-productivo que permitió un crecimiento sostenido con inclusión social; la disminución progresiva del desempleo, el trabajo en negro y la pobreza; la revalorización de
Existe una oportunidad histórica para volver a las grandes fuentes del Movimiento Nacional.
La agenda peronista debe conducirnos a la actualización del proyecto nacional, y en ese marco, confrontar con el neoliberalismo cuya expresión cabal es el Gobierno de
Es importante y necesario recordar que frente a esta energía transformadora vuelven a levantarse las fuerzas de la reacción que sueñan con el Primer Centenario donde
Como dirigentes y militantes del peronismo porteño sentimos una enorme responsabilidad frente al desequilibrio que existe entre esta realidad nacional y nuestra escasa representación local. Es esencial alimentar con movilización y vocación de unidad, entre todas las fuerzas políticas que apoyan el proyecto nacional, nuestro accionar en el Distrito.
Para ello, los Peronistas Porteños, debemos reconocernos y superar la crisis con unidad estratégica.
Del laberinto de una realidad política fragmentada y decadente, de la que todos somos responsables, sólo se sale con visión y altura, es decir: retomando los grandes objetivos vigentes del pensamiento nacional y popular, para aplicarlos a una nueva estrategia de construcción de poder transformador. Porque la condición militante surge de la vocación y la experiencia, y no se improvisa; menos en los tiempos difíciles donde fracasan el clientelismo, el punterismo y el electoralismo vacíos de contenidos substanciales y ausentes de conducción real.
Tampoco sirve el sectarismo, que impide la tolerancia de la amplitud política; ni el amiguismo, que privilegia la falsa colaboración de los oportunistas, en vez de convocar a la lealtad y la excelencia que forman parte de nuestras reservas.
Movimiento o partido, desde ya, es una falsa opción, porque necesitamos la herramienta legal de la soberanía popular, sin la cual no hay democracia sino autoritarismo. Pero renegar del movimiento es frustrar aquello que nos destaca y distingue: ser una corriente inextinguible de participación y justicia social.
No se trata de reconocerle racionalidad propia a todo lo que logra imponerse circunstancialmente: una cosa es aceptar otra realidad y otra perdernos en ella, una cosa es actualizarse y otra cambiar de partido, como de prenda de vestir.
La única posibilidad de reconstruirnos es persuadir, unir y sincerarse; debatiendo francamente acerca de la situación presente y el futuro con libertad espiritual y política, en forma responsable y honesta.
Hoy, el Gobierno de
Necesitamos avanzar en un camino de reconstrucción de nuestro poder local, y para ello nos sumamos con muchos dirigentes peronistas del Distrito con quienes hemos convocado al Cabildo Abierto del Bicentenario, donde junto a Néstor y Cristina y a todos los que se sientan convocados protagónicamente, hemos comenzado a caminar hacia la recuperación del Gobierno de
CONVOCANTES:
Andrés Larroque, Carlos Tomada, Carlos Montero, Claudio Heredia, Daniel Filmus, Diego Bossio, Eduardo Valdes, Guillermo Oliveri, Hector Fernández, Jorge Coscia, Juan Cabandié, Juan Carlos Dante Gullo, Juan Pablo Schiavi, Kelly Olmos, Marcelo Achille, Quito Aragón, Rafael Bielsa, Raúl Garré, Roberto Digón, Tito Ypas.
AGRUPACIONES:
Aluvión Militante, Agrp. Marquitos Zuquer, Confluencia de Militantes Peronistas, Cte. Nac. Martín Fierro, Defensa Peronista, Desafío Bicentenario, FUP,