jueves, 17 de noviembre de 2011

FELIZ DÍA, COMPAÑER@S...



1972 - 17 de Noviembre - 2011

viernes, 11 de noviembre de 2011

martes, 8 de noviembre de 2011

ALTERA EL PRODUCTO….

El orden de los consensos

Por Enrique Masllorens, periodista y dirigente peronista

(Nota publicada en ‘Tiempo Argentino’ el 08.11.2011)

Con la sola excepción de la titular de la Coalición Cívica y su poco significativo grupo de seguidores y legisladores, el resto de la oposición política y mediática sigue con sus consabidos reclamos de establecer consensos por el bien de la democracia. El caso de Elisa Carrió es patéticamente distinto. Se ha proclamado junto a sus feligreses como líder de la “resistencia al régimen”. Es tal el despropósito que uno no sabe si se refiere al gobierno elegido democráticamente y en libertad absoluta, o si está imaginando a una improbable asociación maléfica que la persigue y que podría estar comandada por los doctores Cormillot y Ravena. No es serio. Silencio de radio. Corto y fuera.
El primer dilema que se presenta es el de la definición de “oposición” política, dado que los sectores de poder concentrado siguen intentando instalarla como unívoca y en realidad no lo es. Los desesperados y vanos intentos de Mariano Grondona, de reunir un hipotético frente común antikirchnerista, al viejo estilo de los comandos civiles contra la “segunda tiranía”, son penosos. Todo el Grupo Clarín-Magnetto sigue buscando un imposible. Tan es así que no sólo hay oposiciones variopintas, las hay hasta dentro de los propios partidos –por caso, la UCR– donde han aparecido voces (Leopoldo Moreau, Nito Artaza) y sectores que además de cuestionar las alianzas cometidas, avanzan con sus críticas a las conductas legislativas del centenario partido en temas doctrinarios, como por ejemplo la estatización de las AFJP y la Ley 26.522 de Servicios de Comunicación Audiovisual, a las que se opusieron contrariando su tradición ideológica. O en el amontonamiento de Hermes Binner, donde quien fuera candidata a vicepresidenta, la ex periodista Norma Morandini, ha votado sistemáticamente con posturas lejanas a la tradición de los socialistas testimoniales que integran el FAP. También el peronismo (?) opositor se desgrana progresivamente, quedando sus referentes al borde de constituirse y reciclarse en el viejo Partido Conservador, oligárquico y paternalista. Entonces, la disyuntiva es con quién o quiénes consensuar. O cuáles son los temas de la agenda y quién los fija.
Repasemos algunos mitos y antecedentes. Hay una fábula que sobrevuela el imaginario inducido por los intereses corporativos: los Pactos de la Moncloa, como un camino a seguir. Esa experiencia española de 1977 fue el resultado de la profunda crisis política y económica de la salida de la dictadura cívico-militar-clerical del autócrata Francisco Franco y la condicionada transición a la democracia. Se pusieron de acuerdo en algunos temas económicos y en convalidar la monarquía, pero la derecha no firmó ninguna propuesta vinculada a las libertades públicas. Con la realidad de la Argentina de hoy no existe ningún paralelismo.
Mientras el poder económico y financiero intenta un feroz ataque contra la Nación con una campaña para dolarizar la economía y crear pánico, algunos sectores de la política que sufrieron una contundente y abrumadora derrota electoral callan y hasta hay quienes alientan esta maniobra dolosa contra el pueblo. Este grupo de tareas de la antipatria incita a la gente de a pie a comprar dólares –que como dice el ex director del Banco Central, Arnaldo Bocco “no es una moneda, es un commodity que emite un país imperial sin ningún respaldo” y a su antojo y conveniencia–.
Veamos ahora cuáles fueron las conductas de muchos de los que exigen consensos y se rasgan las vestiduras por la falta de un pretendido “equilibrio” que consideran indispensable para la República, cuando circunstancialmente obtuvieron un número importante de legisladores en el Congreso de la Nación, en las elecciones de medio tiempo de 2009.
En una nota del diario Los Andes de Mendoza, del Grupo Clarín, de septiembre de 2009, se reproduce una columna de una periodista de La Nación titulada “En busca de un Pacto de la Moncloa criollo”. En una pormenorizada crónica se relatan las tratativas, “roscas” y conspiraciones para dejar al oficialismo en un estado prácticamente de rendición y humillación. Luego se vería plasmada esta actitud en la conformación del autodenominado Grupo A del Congreso y su brutal despojo del manejo de comisiones parlamentarias que hacen a la gobernabilidad. Con una furia y revanchismo tal que hasta quedó patentizado con el sonoro cachetazo de la diputada Graciela Camaño de Barrionuevo al diputado Carlos Kunkel. En la nota de referencia, la periodista escribe: “Por ahora, las tratativas no tienen ni miras de incluir al kirchnerismo, aunque Julio Cobos –después de todo vicepresidente de este gobierno– diga que, si quisieran sumarse, los Kirchner deberían tener lugar. En eso Duhalde se muestra más contundente: el matrimonio presidencial, afuera.”
El mundo nos muestra crudamente cómo entiende los consensos el poder económico y financiero: primero los intereses y por último la gente. Alemania y Francia han hecho arrodillar a Grecia luego de que su primer ministro Papandreu osara pretender consultar al pueblo sobre si estaba dispuesto a hundirse en el mar del ajuste sin fin. “El pueblo no sabe nada”, habrán dicho los zares de lo que Cristina Fernández llama el anarco-capitalismo. Y a cumplir.
Antes y después de las elecciones –y con el respaldo de esa abrumadora mayoría conseguida democráticamente–, la presidenta llamó a la unión de todos los argentinos, a incluir a todos los sectores de la política en la construcción de un país cada vez mejor, más equitativo y justo. Nos conminó a no ser “pequeños” denostando a los adversarios, a pensar y actuar en grande.
Debe quedar claro que el compromiso mayor, el consenso, el consentimiento del gobierno, debe respetar la decisión libre y soberana del Pueblo que quiere seguir con el modelo nacional, popular y transformador que se inició en mayo de 2003 y que además quiere consolidar definitivamente y profundizar el camino emprendido. Es el Pueblo quien marca la agenda. Y ese es el primer consenso.

martes, 1 de noviembre de 2011

El Kirchnerismo es al Siglo XXI, lo que el Peronismo al Siglo XX



Las razones de un triunfo maravilloso

Por ENRIQUE MASLLORENS – Periodista y dirigente peronista.

(Tiempo Argentino – 31.10.2011)

Teníamos razón cuando a pesar de la rabia, de la impotencia y del hartazgo, supimos entender el mensaje de unidad, de integración al que nos convocaba la presidenta para seguir creando y creciendo.

Ni ahora ni antes he creído que la razón sea una consecuencia directa de la cantidad de gente que aprueba o vota alguna idea o a un partido político. La Historia está sembrada de decisiones de mayorías circunstanciales que se han extraviado inclusive hasta el suicidio como sociedad o como Nación. Aunque la tortura y la pena de muerte tuvieran la aquiescencia de amplios sectores, seguirían siendo una sinrazón. Es y será inaceptable la expoliación de otras naciones, el racismo, la negación de la identidad de un pueblo, aunque sea la voluntad mayoritaria del país agresor.

Dicho lo cual y previendo que el discurso opositor-mediático se volverá cada vez más incandescente y sobrevendrán las habituales y obscenas comparaciones con la Alemania de Hitler o la Italia de Mussolini, queda debidamente expresado que las razones de la razón de este avasallador triunfo, de esta ratificación abrumadora, de esta muestra de esperanza, confianza y fe en el gobierno nacional, no sólo se apoyan en razones estadísticas, aunque tal vez sí, en aquellas “patas en la fuente” del 17 de Octubre de 1945.

Teníamos razón cuando contra viento y marea Néstor y Cristina decidieron abrir el camino para saldar con justicia las heridas abiertas por el terror de la dictadura cívico-militar. Sin verdad y sin memoria los pueblos se marchitan, se inmovilizan y envejecen.

Teníamos razón cuando a pesar de la rabia, de la impotencia y del hartazgo, supimos entender el mensaje de unidad, de integración al que nos convocaba la presidenta para seguir creando y creciendo. Supo el Pueblo abstraerse de las amenazas, de las agresiones, de las falsedades, los pronósticos delirantes y catastróficos. Los emisores, repetidores y voceros de esas patrañas han comenzado a despedirse de la vida política, porque ya casi nadie los escucha. Y lo que es peor, han perdido el poco respeto que conservaban.

Teníamos razón en contrariar el paradigma neoliberal, las recetas de los países “serios”, en el desendeudamiento para recuperar libertad de acción y soberanía. Y en utilizar al Banco Central a favor del país. El domingo 23 se votó también por estas razones. Y hubo tal vez alguno que recordó –sólo como un ejemplo– al radical-duhaldista Rodolfo Terragno recomendándole a Cristina, en el diario La Nación, que aprendiera a hablar en irlandés, porque ese país era un ejemplo en lo económico. Y también se votó por el fastidio de no encontrar jamás una autocrítica, un pedido de disculpas de los opositores, gurúes y escribas.

Teníamos razón en volver a poner al Estado como articulador, compensador y contenedor de las relaciones entre las personas y los intereses sectoriales y corporativos. Sólo el Estado en manos de un movimiento nacional y popular fue y es capaz de incluir, crear trabajo genuino, luchar contra la pobreza, proteger a los más débiles y volver a la concreción de que “los únicos privilegiados son los niños”. También se plebiscitó la AUH, la asignación para las embarazadas –aunque Miguel del Sel las bastardeara de manera soez y discriminatoria–, los 5 millones de puestos de trabajo, las paritarias –aunque Binner reclamaba no pedir aumentos de salarios–, las nuevas y buenas relaciones entre la CGT y la CTA.

Teníamos razón cuando azorados por la valentía de CFK apoyamos la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual por la que veníamos luchando desde hacía años. Con Gabriel Mariotto como adalid, recorrimos foros, medios realmente independientes de los monopolios, universidades, provincias enteras, sabiendo que esa lucha era fundamental para la libertad de expresión y muy especialmente para la libertad y el derecho a la información. Era y es una pelea por la democracia, la pluralidad, la construcción de sentido y la verdad.

Al Grupo Clarín y a su socio en la ensangrentada empresa Papel Prensa, La Nación, cada vez hay menos gente que les cree o respeta. También se votó contra la mentira organizada, por la bronca de muchos de sentirse violados y burlados en su buena fe tantos años por Magnetto y compañía y por los opositores que prefirieron ser su furgón de cola por un minuto de televisión o una fotito en el diario.

Teníamos razón en asumir nuestro destino suramericano, con la impronta expansiva y patriótica de Néstor, con la reivindicación del Mercosur, y la creación de la Unasur. Votamos tan aluvionalmente lo que hizo Cristina en este rumbo y lo que sabemos que seguirá haciendo. Con tantos países en estado de conmoción y convulsión, elegimos por convicción, historia y en defensa propia por nuestra región.

Teníamos razón en seguir ofreciendo y construyendo un modelo que prioriza la educación, que impulsa la ciencia y la tecnología como estrategia de desarrollo inclusivo y recoge y multiplica lo hecho por Perón entre el ’46 y el ’55. También se votó con alegría por la recuperación de la autoestima y el orgullo de pertenecer a un país soberano en todos los aspectos.

Son tantas las razones de este triunfo maravilloso, que como una música del pueblo resuenan en los oídos de muchos de nosotros y de muchos que ya no están, esos versos callejeros: “A pesar de las bombas, de los fusilamientos, de los compañeros muertos... ¡No nos han vencido!”


sábado, 5 de junio de 2010

CABILDO ABIERTO DEL PERONISMO PORTEÑO - 29 de mayo de 2010



LECTURA DEL DOCUMENTO FINAL











ALUVION MILITANTE ¡¡¡presente!!!










LA COMISION DE DDHH LEE SU DOCUMENTO




















LA COMISIÓN DE CULTURA









COMISION DE REFORMA POLITICA TRABAJANDO
















COMISION DE REFORMA POLITICA




























sábado, 29 de mayo de 2010

Cabildo Abierto: DOCUMENTO POLÍTICO




















EL CABILDO ABIERTO DEL BICENTENARIO

Hemos iniciado esta convocatoria con la enorme emoción que todavía palpita en nosotros por lo vivido en las fiestas del Bicentenario, donde el pueblo argentino a lo largo y a lo ancho de la patria, pero con epicentro en esa enorme demostración que hizo en el corazón de nuestra ciudad, emergió con alegría y vocación de celebración. Otra vez el subsuelo de la patria, como aquel 17 de octubre de 1945 o el 17 de noviembre de 1972, desplegó su vocación de protagonismo para demostrar que sabe de qué se trata.

Todo aniversario es una oportunidad de reflexión y balance. En este caso es el aniversario de la Patria y eso nos convoca como actores políticos a renovar nuestro compromiso con ella y a reflexionar sobre nuestra práctica política. El Peronismo es la fuerza política argentina más importante del segundo siglo de nuestra Patria, la vigencia de su Doctrina y el ejemplo de vida de Juan y Eva Perón le siguen imprimiendo el enorme vigor que alimenta su capacidad de transformación de la realidad nacional. Su derrotero supo de triunfos y derrotas, de avances y retrocesos, de extravíos y reafirmaciones. Pero recurrentemente, y a pesar de todo, siempre volvimos a nuestras esencias: la justicia social, la independencia económica y la soberanía política. Solo así nos reconocíamos, solo así volvimos el 25 de mayo de 2003 a nuestra identidad.

Indudablemente la etapa vivida a partir de la crisis del 2001, que sembró de desaliento y pobreza nuestro país, es el aspecto en que nos interesa centrar nuestra reflexión. La profundidad de esa crisis tuvo en la construcción del proyecto iniciado en mayo del 2003, con la Presidencia de Néstor Kirchner y que hoy encabeza Cristina Fernández de Kirchner, una respuesta de magnitud revolucionaria. Se recuperaron las banderas del Justicialismo para impulsar un proyecto que, a partir de afirmar y expandir los derechos humanos, sociales, laborales y políticos de nuestro pueblo, le volvió a dar vigor al desarrollo nacional e instaló un debate ideológico que desde América Latina vuelve a tener vigencia internacional, particularmente si se analiza la crisis que con distintas características azota al mundo desde fines del 2008.

Las enseñanzas de Evita que afirmaba: “Donde hay una necesidad hay un derecho”, es el verbo del accionar político y de gestión de gobierno actual. Podríamos enumerar todas las acciones que justifican nuestra afirmación pero alcanza con señalar algunos hechos que nos identifican con cada lector peronista al que se dirigen estas palabras. El cambio sustantivo del modelo económico-productivo que permitió un crecimiento sostenido con inclusión social; la disminución progresiva del desempleo, el trabajo en negro y la pobreza; la revalorización de la Corte Suprema de la Nación en un cuerpo idóneo e independiente; la reorientación de la política exterior en base a nuestra conciencia histórica y contemplando los cambios de una nueva realidad mundial, así como la profundización de la relación con nuestros pueblos hermanos de América Latina; la reformulación de las Fuerzas Armadas en un nuevo concepto de la Defensa Nacional y un nuevo sentido de su misión; la instalación de una política de Derechos Humanos basada en verdad y justicia; la recuperación del Estado en la seguridad social; la puesta en marcha de la Asignación Universal por Hijo; el aumento histórico de fondos para la Educación y la Formación Profesional, concibiéndolas como una inversión antes que un gasto; la revalorización y el incremento presupuestario de la Ciencia y la Tecnología como factor de desarrollo; la instalación de la negociación colectiva y el Salario Mínimo, Vital y Móvil son algunos de los logros que no pueden caer en la desmemoria.

Existe una oportunidad histórica para volver a las grandes fuentes del Movimiento Nacional.

La agenda peronista debe conducirnos a la actualización del proyecto nacional, y en ese marco, confrontar con el neoliberalismo cuya expresión cabal es el Gobierno de la Ciudad por su incapacidad, ineficacia y desprecio por lo público.

Es importante y necesario recordar que frente a esta energía transformadora vuelven a levantarse las fuerzas de la reacción que sueñan con el Primer Centenario donde la Argentina era un granero para el mundo pero un territorio de injusticia para su propio pueblo. Coherente con esa visión, la batalla central donde estos dos proyectos dirimen su vigencia, además del campo electoral, está en la aplicación de la sancionada Ley de Medios y Servicios Audiovisuales, donde la derrota de los monopolios es la única garantía de una plena vigencia democrática.

Como dirigentes y militantes del peronismo porteño sentimos una enorme responsabilidad frente al desequilibrio que existe entre esta realidad nacional y nuestra escasa representación local. Es esencial alimentar con movilización y vocación de unidad, entre todas las fuerzas políticas que apoyan el proyecto nacional, nuestro accionar en el Distrito.

Para ello, los Peronistas Porteños, debemos reconocernos y superar la crisis con unidad estratégica.

Del laberinto de una realidad política fragmentada y decadente, de la que todos somos responsables, sólo se sale con visión y altura, es decir: retomando los grandes objetivos vigentes del pensamiento nacional y popular, para aplicarlos a una nueva estrategia de construcción de poder transformador. Porque la condición militante surge de la vocación y la experiencia, y no se improvisa; menos en los tiempos difíciles donde fracasan el clientelismo, el punterismo y el electoralismo vacíos de contenidos substanciales y ausentes de conducción real.

Tampoco sirve el sectarismo, que impide la tolerancia de la amplitud política; ni el amiguismo, que privilegia la falsa colaboración de los oportunistas, en vez de convocar a la lealtad y la excelencia que forman parte de nuestras reservas.

Movimiento o partido, desde ya, es una falsa opción, porque necesitamos la herramienta legal de la soberanía popular, sin la cual no hay democracia sino autoritarismo. Pero renegar del movimiento es frustrar aquello que nos destaca y distingue: ser una corriente inextinguible de participación y justicia social.

No se trata de reconocerle racionalidad propia a todo lo que logra imponerse circunstancialmente: una cosa es aceptar otra realidad y otra perdernos en ella, una cosa es actualizarse y otra cambiar de partido, como de prenda de vestir.

La única posibilidad de reconstruirnos es persuadir, unir y sincerarse; debatiendo francamente acerca de la situación presente y el futuro con libertad espiritual y política, en forma responsable y honesta.

Hoy, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, en lugar de ser un motor del proyecto nacional, se ha transformado en un vagón retardatario gobernado por la incapacidad y los sectores del privilegio. Los festejos del Bicentenario pusieron en evidencia el estado de ánimo de la Argentina subterranea, aquella que no expresan los medios, la Argentina real, comprometida y orgullosa del devenir histórico de nuestra patria, que salió a la calle masivamente a combatir el discurso del desanimo sostenido por la oposición y la prensa monopólica.

Necesitamos avanzar en un camino de reconstrucción de nuestro poder local, y para ello nos sumamos con muchos dirigentes peronistas del Distrito con quienes hemos convocado al Cabildo Abierto del Bicentenario, donde junto a Néstor y Cristina y a todos los que se sientan convocados protagónicamente, hemos comenzado a caminar hacia la recuperación del Gobierno de la Ciudad.

CONVOCANTES:

Andrés Larroque, Carlos Tomada, Carlos Montero, Claudio Heredia, Daniel Filmus, Diego Bossio, Eduardo Valdes, Guillermo Oliveri, Hector Fernández, Jorge Coscia, Juan Cabandié, Juan Carlos Dante Gullo, Juan Pablo Schiavi, Kelly Olmos, Marcelo Achille, Quito Aragón, Rafael Bielsa, Raúl Garré, Roberto Digón, Tito Ypas.

AGRUPACIONES:

Aluvión Militante, Agrp. Marquitos Zuquer, Confluencia de Militantes Peronistas, Cte. Nac. Martín Fierro, Defensa Peronista, Desafío Bicentenario, FUP, La Cámpora, Movimiento Bicentenario, Movimiento de Participación Peronista, Movimiento Evita, Movimiento Popular Solidario, Peronismo Militante, Proyecto Justicialista.